Matar al padre para Lacan es una operación lógica que significa que olvidamos que lo que decimos ya fue dicho y hecho; olvidamos que no somos autores de lo que decimos; actuamos sin darle la me-nor significación y pasamos a otra escena haciendo de la antecedente una pieza de relleno “no eterno”; los padres no son eternos. Se trata de una operación discursiva donde matar al padre es sucederlo.
Cuando la ley sucesora no opera en alguno de los genitores de un niño éste queda sin la donación de la “parte de si” de los padres.
El niño queda idéntico a sí mismo, idéntico indica ruptura del linaje, ausencia de identificación primordial; sin extracción de un rasgo. En la clínica captamos al niño dentro del discurso del adulto.
José solo recibe órdenes contradictorias que lo dejan mal parado ante la emergencia de su deseo. Esto trastoca el jugar, porque jugar indicaría la presencia en él de un porvenir. Jugar a ser algún profesional, jugar a ser padre, a ser jugador de futbol, pero en este caso el discurso del pasado continúa en el presente.
Los niños al jugar pueden construir la esperanza de hacer mañana lo que los adultos hacen hoy. El jugar es una protección al estatuto de lo infantil y además le posibilita contar con la promesa de esa expectativa de ser grande. La cura analítica será a partir de la intervención del analista estimulando las construcciones míticas en el juego imaginario. El análisis con niños progresa de la mano de estas construcciones. Me refiero a la construcción también de interrogan-tes: ¿de dónde venimos? ¿Dónde están los muertos? ¿Cómo nacen los niños? Esta dimensión es esencial porque abre un espacio imaginario en el niño para que invente respuestas a lo que son enigmas.
El juego como herramienta en un análisis debe ser comprendido como un accidente del lenguaje que se emite al modo de la asociación libre en el adulto. Freud en “el poeta y su fantasías” (1908), compara el juego con una creación poética y en 1920 en “Más allá del principio del placer” descubre la función de dominio de las situaciones desagradables que el juego le permite por el principio de repetición.
Si jugar es trastocar tenemos que plantear ¿cuál es la verdad que trastoca un niño cuando juega?
Trazos de la clínica
Ps. Cristina Savid
Fragmento de Clase del Curso Virtual: Clínica Psicoanalítica con Niños.

