El psicoanálisis tendrá que ser promotor de efectos de separación para que un niño realice duelos simbólicos, exiliándose de la dupla narcisista con el consiguiente desgarramiento.
Puedo plantear que ningún hijo puede obturar el deseo de completud; no obstante hay seres que están ubicados por el Otro en el lugar de la sutura, en una convergencia porque al niño no le queda más que ser eso que la madre ve en el. Estaríamos frente a un aplastamiento del niño por el deseo de falo de la madre.
Lacan para ilustrar esta alienation-separation recurre a un esquema óptico que llama Estadio del Espejo. Son los padres los que miran y hablan al hijo y con el hijo y van armando una imagen del niño. Los padres como Narciso se miran en el rostro, en el cuerpo de su hijo y dibujan la imagen que ellos proyectan. Esta imagen es un espejo donde el niño se va a encontrar y va a saber quien es el y como es el.
Esta imagen que armaron los padres, va a ser una imagen amable, necesaria para que el chico la asuma diciendo “ese soy yo”. Es la extracción de un rasgo propio que podemos denominar “unario”, ya que lo separa de cualquier otro; se asume como sujeto dividido. Esta extracción se denomina “rasgo unario” y es la contracara de la identificación primordial planteada en capítulo IV.
El tu eres tal o cual cosa que el niño escucha, es el anticipo de “yo soy caprichoso, yo soy lindo, yo soy burro” posterior. Somos lo que escuchamos que dicen que somos.
Esta imagen es mortífera si no hay un espacio para dudar, o dile- matizar o poner en tela de juicio esto que los padres dicen. Depende del afecto concomitante a los enunciados el cómo será recibido por el niño, si al modo de “eso eres tu”, o “el tu eres…”
Un hijo no es indiferente cuando se lo reconoce como “tu eres mi sucesor”, el Tu es signo de confirmation en un linaje familiar, ge- neracional, deja de ser ese hijo ilusionado perteneciente al linaje de los progenitores, y le introduce el don mas preciado e imprescindible para devenir humano que es el de la ley que prohfbe la endogamia.
Esta ley preexiste al niño como un afuera de él. El Otro como código le incorpora esta ley y en esta incorporación lo introduce al grupo social, a la sociedad, a lo humano, ubicando en sus dichos un lugar en las relaciones parentales “cuando venga papá”, “que parecido a tu hermano”, etc.
Dicho de otro modo, es el Otro el que al incorporarlo, se incorpora al niño. Luego el niño se integrará a los otros y fijará sobre los objetos y los otros las significaciones que recibió. Va a desplazar sobre los otros seres como se vio en el rostro materno “como visto por el otro. Esto le permitirá sostenerse en una situación dual satisfactoria para el desde el punto de vista del amor.” Lacan Seminario XI Capitulo XX.
Un niño es receptivo y escucha… siempre que el mensaje que le viene del otro y que es una inversión del propio no sea ambiguo.
El Tu indica “me seguirás” en la cadena generacional y transmitiras esta ley a tus sucesores. Es un indicativo de la pulsión de vida en su camino hacia la muerte.
“si digo tú eres quien me seguirás te invoco, te otorgo ser aquel que me seguía, suscitó en ti el si que dice soy tuyo, me consagro a ti, yo soy quien te seguirá. Pero si digo tú eres quien me seguirás, no hago nada parecido, sino que anunció, constató, objetivo e incluso, a veces, rechazo. Puede significar – tu eres el que me seguirá siempre y estoy hasta la coronilla”.
El psicoanálisis como promotor de duelos.
Ps. Cristina Savid
Fragmento de Clase del Curso Virtual: Clínica Psicoanalítica con Niños

